Silencio

Andrés Torres  Aguirre

La reputación de la administración municipal de Mineral de la Reforma se cae a pedazos. El sábado pasado, justo a las 7 de la mañana, hora del relevo, elementos de la Guardia Nacional y del Ejército Mexicano, Dirección General de Seguridad en Carreteras e Instalaciones, la Policía Investigadora de la PGJEH y la ASEH, iniciaron operativo sorpresa para revisar el armamento de 92 elementos de la Policía Municipal de esta localidad sin encontrarse irregularidades.

Del evento trasciende que fueron detenidos cinco efectivos, pero hay versiones contradictorias. Como a menudo sucede en estos casos, todos tienen información pero nadie sabe de dónde salió. Lo que sí está confirmado, es que al momento de la inspección no se encontraban presentes los directores de la Policía Preventiva, Lauro García Islas; Prevención del Delito, Randy Ortega Ramírez; y de Tránsito Municipal, Elena Jurado Chein; algo de llamar la atención porque se trataba del cambio de turno.

El operativo se dio a pocos días de que inició una investigación a esa corporación y al ayuntamiento por la contratación de Jesús Garcés Jiménez «El Jarocho», excomandante de la Policía Ministerial, vinculado con la delincuencia organizada. En los últimos años Mineral de la Reforma se ha visto afectado por la incidencia delictiva, principalmente el robo a casa habitación, la extorsión, robo de vehículos y autopartes. Los rumores sobre la complicidad de las autoridades locales en el robo de combustible son constantes en los medios de comunicación. Hay antecedentes que en la zona limítrofe entre Mineral de la Reforma y Epazoyucan (Amaque) hay una área boscosa que es custodiada donde supuestamente se realiza robo de combustible a ductos de Pemex sistemáticamente. Será trabajo de las autoridades, deslindar responsabilidad y señalar culpables, pero ante el evidente detrimento de la seguridad en el municipio, sería ingenuo creer que el alcalde no estuviera al tanto de la situación. Hasta el momento no se conoce una postura oficial del ayuntamiento ni respecto al operativo sabatino ni a la detención de «El Jarocho». Así que en menos de una semana la administración que dirige el panista Raúl Camacho se ve involucrada en sospechas de tener lazos con el crimen organizado, con la delincuencia que opera en el municipio, con el robo de combustible a ductos de Pemex y la única reacción es el silencio.

 

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