Poder ciudadano 

David Edmundo López García 

 En últimos años, todos los partidos políticos han hecho esfuerzos por captar el interés de la sociedad, han realizado diversas estrategias publicitarias con limitado impacto para atraer a jóvenes, profesionistas, mujeres y adultos mayores; pero la apatía y hartazgo social por el sistema de partidos han dejado mal parados a los institutos políticos.

Un ejemplo de lo anterior fue en 2018, el Partido Revolucionario Institucional (P.R.I.) pretendió dar un giro de timón desesperado por encontrar eco electoral en los sectores sociales, cuando en su XXII Asamblea Nacional Ordinaria reformo sus Estatutos para abrir las puertas de sus candidaturas a los llamados simpatizantes sin militancia partidista; y aunque claramente se visualizó que el objetivo era dejar en la palestra a su candidato presidencial, también sin preverlo dieron pauta a que cientos de aspirantes que legítimamente había construido un proyecto político con cierto respaldo social, de pronto quedaran sustituidos por candidatos sin arraigo e identidad dentro del partido y fueron desplazados en sus intenciones de competir por un cargo de elección al Congreso de la Unión, Congresos Estatales y Ayuntamientos; con esta decisión la militancia percibió una traición a sus derechos y su mal entendida lealtad institucional, disgusto que sería reflejado en las  urnas ya que, fue claro que solo quien podía solventar una campaña podía ungirse como elegido.

Lo anterior deja una reflexión para la renovación de 84 Ayuntamientos en Hidalgo para este 2020: ¿Quienes quieren ser Candidatos? ¿El comerciante, el académico, el empresario, el campesino, profesionistas, u otros ciudadanos, quieren ser candidatos? tal vez no es su pretensión, quizá sólo desean realizarse en su ámbito laboral y dejar la política a candidatos electos legítimamente y sin imposiciones, comprometidos con vocación de servicio público y resultados, conocedores de sus obligaciones y responsabilidades, empáticos con las problemáticas o necesidades del municipio; en suma, tener candidatos que no los vean como meta electoral, sino como una persona con poder ciudadano. (Agradezco a Christian Falcón Olguín para elaborar esta columna).