AMMA

David Edmundo López García 

Para la mayoría de nosotros, la primera palabra que pronunciamos es “mamá”, ese llamado al ser amado, al que nos alimenta, nos cobija, nos protege, aquel que cubre nuestras necesidades esenciales, por eso no es de extrañar que la etimología de la palabra “amor” provenga de la raíz amma que significa madre y el sufijo “or” que confiere resultado o efecto. 

De acuerdo a la Real Academia de la Lengua (RAE), AMOR es un sentimiento intenso del ser humano que, partiendo de su propia insuficiencia, necesita y busca el encuentro y unión con otro ser, con otra persona que naturalmente nos atrae y que, procurando reciprocidad en el deseo de unión, nos completa, alegra y da energía para convivir, comunicarnos y crear, es afecto; inclinación y entrega a alguien o algo.

Los budistas definen al AMOR como la capacidad de generar alegría tanto para uno mismo como para otros. Platón hablaría de las ideas y la consciencia, del espíritu atrapado en lo material que nos haría inalcanzable tener totalmente el alma de otra persona, ya que por más que queramos seguimos atrapados un mundo material.

Todos tenemos la capacidad de amar y ser amados, miles de canciones y poemas se han escrito en su nombre, el amor a sus musas ha inspirado a los más grandes pintores a crear obras de arte, porque el amor también es creación. Aristóteles mencionaba que en el fondo el AMOR  es actividad, y hay que practicarlo, hay que generar. 

El amor es belleza, es motor, el amor es sentido de vida y hay que buscarlo por difícil que parezca, como aquella mirada que entrelazaste por primera vez con ese bebé especial; ahí, en esos pequeños ojos todos encontramos,  aunque sea por un pequeño instante, la verdad y el significado real de lo que es AMOR. (Agradezco a Jonathan Said Varela Espino para la elaboración de esta columna).