Cumplir

David Tenorio

El outsourcing o tercerización de servicios se volvió popular entre el empresariado nacional; la subcontratación permite transferir recursos y responsabilidades para el cumplimiento de ciertas tareas a un tercero.

En algunos casos les permite mejorar la administración y en otras reducir costos. Pero el abuso en la subcontratación en el Seguro Social e Infonavit ha ocasionado en algunos casos la defraudación no sólo de los institutos de seguridad social, sino tambien del Sistema de Admnistración Tributaria (SAT), y hasta a los trabajadores.

Un mercado que, se calcula, supera los 4 mil 400 millones de dólares (mdd) en México.

Un claro ejemplo es el caso de los salarios, donde la empresa contratante paga al empleado un salario de mil, pero de esos mil se conviene con el trabajador emitir un recibo por 200 pesos, y sobre esa cantidad se timbra fiscalmente (es lo declarado plenamente ante la SHCP); los 800 pesos restantes se cubren de distintas maneras, entre ellas: con tarjetas para el pago de gasolina, vales de despensa, o el pago a su nombre de seguros, colegiaturas, etc.

Esos 800 pesos no timbrados que recibió el trabajador no van a pagar ISR, por la naturaleza del trabajo de la tercerización, pero en cuanto se concluye la relación laboral es liquidado sobre los 200 pesos declarados ante el fisco. Evidentemente además de que la empresa deja de pagar los impuestos reales sobre prestaciones y causa un daño al erario, el trabajador tambien pierde al recibir un finiquito menor al que por derecho le compete.

El outsourcing hay que regularlo, no pueden existir ni prevalecer los libertinajes financieros. Se debe de cumplir con las responsabilidades fiscales. Y siempre y cuando se paguen impuestos, y no se evada el Seguro Social, o el Infonavit, se puede permitir la tercerización de servicios. Se tiene el derecho de hacerlo así. Mientras se cumpla al trabajador pagándole el Infonavit, el Seguro Social, y no se evada al fisco.