Las violencias no paran

Amira Corrales

Las violencias ejercidas sobre mujeres hidalguenses, se encuentra nuevamente en subida. Luego de muchos esfuerzos de gente preparada que quiso y quiere cambiar la realidad de las mujeres, desde las instituciones, algunas de ellas que en la actualidad no dieron continuidad a éstos, y han dejado sola a la sociedad civil, por lo que se ha demostrado, que si no trabajamos juntos, lo poco o mucho que se haya hecho, se va a la basura sino continúan los programas, campañas, creación de leyes, educación, atención, justicia para la protección de esta vulnerable población. Esta semana, plagada tanto de información como desinformación acerca del COVID-19, se pasó de largo, que dos jóvenes mujeres desaparecieron en Tizayuca, Hidalgo y fueron encontradas muertas en dos zonas diferentes del Estado de México. Mientras una joven mujer, con interés y necesidad de encontrar trabajo, fue gravemente violada por un tipo que tiene como modus operandi, ofrecerles trabajo, entrevistarlas, solicitar sus datos personales, decirles que están contratadas y drogarlas para abusar sexualmente de ellas, para luego amenazarlas diciendo que tiene sus datos y saben dónde viven, por si se les ocurre denunciar. Este hecho tan aberrante, sucedió entre los límites de Pachuca y Mineral de la Reforma. Otro hecho de violencia, hacia una madre, que demandó a su ex pareja pensión alimenticia para su menor hijo, y por represalias el agresor se llevó al niño, y la ha amenazado que no lo verá de nuevo hasta que quite la demanda. De esto ya hace un mes, y a pesar de conocer el agente del ministerio público este hecho, nada se ha realizado por investigar el paradero del menor o de asesorar a la madre de presentar una denuncia por secuestro. Los hostigamientos sexuales continúan en el transporte público y en las escuelas. Se nos ha olvidado que hay instancias que asesoran, representan, atienden psicológicamente y reúnen estas atenciones en un solo lugar, las violencias sufridas por mujeres hidalguenses. Nos faltan campañas de difusión, apoyo a las asociaciones civiles y a los refugios de mujeres violentadas, y por supuesto, elevar la credibilidad en estas instituciones.

 

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