¿Por qué no?

David Tenorio

Esta crisis ha demostrado lo imprescindible que es un sistema de salud público robusto y sus trabajadores. El personal médico y de enfermería se ha enfrentado a la pandemia de Covid-19 haciendo mucho más de lo que les corresponde, arriesgando con ello su vida, intentando suplir con su esfuerzo las carencias de un medicamento hasta ahora inexistente para combatir el coronavirus.

La epidemia del coronavirus no solo tomó mal preparados a las diversas autoridades sanitarias del mundo, sino que, como todas las crisis, ha revelado las mejores y peores dimensiones del espíritu humano. Algunos se han organizado para realizar pequeñas acciones que por su simpleza pueden ayudar a sobre llevar la crisis que se vive. Desde comprar a proveedores conocidos, hasta ayudar a los vecinos con las compras si son población de riesgo, donar sangre o repartir comida a quienes tienen algún enfermo en hospitales o a las personas en situación de calle.

Indiscutiblemente el primer ejemplo de solidaridad y cooperación que se debe respetar a rajatabla son las medidas anunciadas por las autoridades sanitarias como el quedarse en casa, respetando la cuarentena. Y evitando con ella la propagación de la enfermedad y el colapso del sistema sanitario.

Afortunadamente las historias buenas son más. Pero debemos actuar sin más demora como sociedad, de forma coordinada y mancomunada por combatir la pandemia del coronavirus, se requiere de acciones efectivas, inmediatas y contundentes, de todos y cada uno de nosotros indistintamente, para apoyar a quienes requieren nuestra solidaridad, adoptemos una familia en condición de vulnerabilidad social o económica, somos privilegiados  al poder contar con un trabajo, un techo, una cama donde dormir, una familia que nos acompaña, unos hijos por quién salir adelante, entonces… ¿por qué no ser más solidarios?