Geometría Sagrada

David Edmundo López García

En la antigüedad, antes de que el hombre necesitara dibujar a un ser supremo a la imagen y semejanza de éste, se limitaba a observar los hechos que ocurrían en la naturaleza: desde un amanecer, hasta la manera de organización de las hormigas, pasando por el estudio de las plantas, de las estrellas, del agua, etc.

Se supondría que para conocer al cien por cien lo que es la Geometría Sagrada se tendría que estudiar a las matemáticas de manera profunda y a la vez asociarla con las diferentes religiones para tener un concepto más amplio sobre este tema; sin embargo, la respuesta a esto la podemos encontrar de la manera más sencilla y práctica ya que únicamente basta con hacer lo que hacían nuestros ancestros: observar. Hay que volver a observar a la naturaleza para dar con las figuras básicas de la geometría, ya que en la flora y la fauna podemos encontrar triángulos, círculos, hexágonos, elipses y espirales.

Una de las épocas en la que la geometría forma parte esencial es durante el renacimiento italiano, donde el platonismo es la escuela que influye de manera dinámica en esta época. Cabe recordar que uno de los aspectos más importantes del platonismo es su relación con las matemáticas, en particular con la geometría. Parte de su gran originalidad reside en la creencia de que la naturaleza se comprende mejor a través del medio abstracto del número y la medida.

Estos principios que llevarán otorgarle gran valor a formulaciones ideales de números, proporciones y formas geométricas también ejercieron un considerable poder de atracción estético. El interés por la geometría que surgió durante el renacimiento iba asociado a otro ámbito de estudio desarrollado durante la custodia islámica del conocimiento griego clásico: la perspectiva de la óptica y la percepción humana. (Agradezco a Andrés Lozano para la elaboración de esta columna).