Honor

David Edmundo López García

 Un activo tan valioso como el oro es la palabra de honor. El prestigio e integridad de una persona es directamente proporcional al cumplimiento de sus promesas y juramentos. Bastaría  entre dos personas un apretón de manos para cerrar un trato ya que simbólicamente nos hacemos uno al quedar unidos por un mismo objetivo. En nuestros hogares debemos inculcar al niño que nuestra palabra será cumplida tanto en los castigos como en las recompensas. Debemos cuidar nuestras palabras, ser meticulosos en que vamos a decir, a quien y en donde las expresaremos. Muchas veces tomamos a la ligera responsabilidad, decimos que “sí” y al momento de rendir cuentas, nuestros resultados son nulos o en mejor de los casos, mediocres, lo que nos convierte en seres poco apreciables. El respeto a nuestra palabra es una inversión a largo plazo que nos abre puertas en el mundo social, comercial y profesional.  El respeto irrestricto a nuestros compromisos verbales revela un poder de autocontrol y disciplina, y con ello, la capacidad de postular a nuevos deberes y retos mayores. Por el contrario, la falta de entereza a nuestros dichos, nos vuelve personas poco confiables, flojas y conformistas además de nunca crear vínculos sólidos. La palabra de honor no sabe de estatus social, ni de raza, grado académico o edad, es un valor universal que habla por sí mismo: “…así como eres en la abundancia, eres en la escasez.” El cumplimiento de nuestra palabra hace que nuestros actos sean justos y provechosos. Históricamente muchas agrupaciones consideran el valor de la palabra como el bien más valioso de sus miembros, incluso al grado de considerar los juramentos como algo sagrado. Reflexionemos que nuestra palabra es como una firma que queda estampada en nuestros actos cotidianos, por tanto es imprescindible evitar firmar a ciegas o en vano. Si por algún motivo no podemos cumplir, renegociemos los términos pero siempre con el firme propósito de ser cabales. (Agradezco a Lyzandro Herrera H. para la elaboración de la columna).