Lideres

David López

 Sun Tzu en el milenario libro El arte de la Guerra nos dice que los buenos generales “…actúan de acuerdo con los acontecimientos, en forma racional y realista, sin dejarse llevar por las emociones ni estar sujetos a quedar confundidos.” El líder, por tanto, es aquel que ha dominado sus emociones y sentimientos que de otra forma nublaría sus decisiones. Jorge Santayana dice en relación al liderazgo: “Nuestra adhesión a un jefe natural no es una pérdida de libertad, es el reconocimiento de que nuestras ideas tienen un ejecutor y un intérprete.” El líder debe tener la cualidad de adaptarse a las situaciones de luz y sombra, en lo próspero y en lo adverso, en la salud y en la decadencia. El líder debe perder su ego en la diligencia de su empresa porque solo de esa forma comprende la meta y la idea única que persigue. Su lucha es compartida, de otra forma, al buscar una victoria personal, se convierte en un tirano y déspota. Ya lo diría José Martí “Para ir delante de los demás, se necesita ver más que ellos.” Un líder requiere de ciertas características como tener un pensamiento positivo, honestidad, congruencia, saber delegar, establecer canales efectivos de comunicación, motivar e inspirar (sobre todo con el ejemplo), instaurar la ingeniería para el aumento de la productividad y fomentar el crecimiento; en fin, toda una gama de particularidades que se adquieren con la educación, experiencia y la disciplina. El día de hoy la humanidad requiere de líderes capaces de adaptarse al cambio; de gente creativa y dispuesta al sacrificio en aras de la supervivencia. Estos días de confinamiento son caldo de cultivo para el nacimiento de nuevos líderes que sabrán replantear la nueva coexistencia con un aliado que en las antiguas pandemias no existía: una tecnología tan avanzada que hace de este nuevo orden, la aldea global que Marshall McLuhan profetizó el siglo pasado. (Agradezco a Lyzandro Francisco Herrera Hernández la elaboración de esta columna).