Dudas

David Tenorio

La Rusia de los Zares ha anunciado con bombo y platillo que tienen ya lista la vacuna contra el Covid 19. El fármaco ruso, desarrollado por un instituto estatal, está todavía a punto de empezar la fase tres de los ensayos y de su investigación poco se sabe, a diferencia de otras vacunas en fases avanzadas, como la estadounidense de Moderna o la de Oxford y AstraZeneca.

Desarrollada en el Instituto Gamaleya de epidemiología y microbiología, de propiedad estatal. Las autoridades rusas aseguran empezara su producción, incluso antes de que se hayan hecho miles de pruebas que se requieren para que concluya la fase tres.

Inclusive los expertos sanitarios de ese país, llevan semanas alertando del riesgo de aprobar la vacuna antes de tiempo y ven en la rapidez de los ensayos rusos una cuestión política. Pero también la vacuna rusa Sputnik V no está lista para la Organización Mundial de la Salud (OMS) que da cuenta de las seis inmunizaciones más avanzadas y que ya han alcanzado la fase tres de los ensayos clínicos (pruebas más generalizadas en humanos). En ese registro, la vacuna del Instituto Gamaleya todavía aparece en la fase uno. La OMS recordó que la precalificación la homologación de una vacuna deben pasar por procedimientos rigurosos.

Las autoridades alemanas de salud fueron más allá y manifestaron su duda de la calidad, la eficacia y la seguridad de la vacuna.

El escepticismo por la rauda aprobación del fármaco se suma a las sospechas sobre Rusia, después de que el Reino Unido, Canadá y Estados Unidos acusaran a espías vinculados con Moscú de piratear instituciones internacionales para robar información sobre la inmunización. El Kremlin ha negado rotundamente las acusaciones.

Según la OMS, existen 26 vacunas candidatas en etapa de ensayos clínicos (probadas en humanos), en todo el mundo, y otras 139 en evaluación pre clínica.

Hay un juego político, económico y estratégico detrás de las vacunas. La moneda está en el aire, los intereses no solo son económicos.