El derecho que nos falta

Amira Corrales

El lunes 28 de septiembre se conmemora el Día de Acción Global por el Aborto Legal, Seguro y Accesible, exigencia de lo que Nuria Varela, autora española, llamaría el lema de la cuarta ola del feminismo, así como el nacimiento de Marea Verde en América Latina y España, fuerte movimiento feminista social por la lucha de la obtención del “derecho que nos falta”, el derecho a decidir por nuestro cuerpos, sin imposiciones legales mezcladas con religiosas. Según datos de la organización del observatorio de violencia, el aborto no seguro es una de las 5 principales causas de mortalidad materna, además es la única casi totalmente prevenible. Continuando con los datos 22,000 mujeres jóvenes y adultas mueren cada año por abortos no seguros, de los cuales 97% pertenece a África, Latinoamérica y el sur y oeste de Asia. Dice la Organización mundial de la salud (OMS) que de los 55.7 millones de abortos que se producen anualmente a nivel mundial, casi la mitad se llevan a cabo en contextos inseguros. En países donde el aborto es legal, 9 de cada 10 abortos son seguros, pero en los 62 países que penalizan el aborto o sólo se permite si está en riesgo la vida de la madre, 3 de cada 4 intervenciones se realizan con métodos inseguros. Esto es realmente grave para la vida y la salud de las mujeres que someten sus cuerpos a un aparato gubernamental arcaico y patriarcal que regula la vida de las mujeres, en complicidad con la Iglesia que estipula que el aborto es motivo de excomunión de la mujer pecadora; a pesar de ser países democráticos con Estado laico, el aborto es pecado y delito al mismo tiempo. Y aun así, el Derecho Canónico en el cano 1323 señala que en casos como “cuando la mujer es menor de 16 años (inciso 1°), actúa presionada por miedo o por necesidad (inciso 4°), ignoraba que infringía una ley (inciso 2°), la Iglesia no puede excomulgar. Peor aún que esta imposición se haga a mujeres no religiosas y no creyentes. Por eso ¡“Más feminismo y menos violencia”!