El símbolo

David Edmundo López García

Definir el significado de símbolo implica un doble ejercicio: en primer lugar, es un intento por precisar la metafísica del conjunto de signos que derivan en símbolos. Segundo, puntualizar la función social y cultural del símbolo como fuente de comunicación.

A partir de la segunda intención el símbolo es una imagen, figura o señal que representa un concepto moral o intelectual adoptado por un conjunto de individuos que aceptan el significante. Esta representación nace por semejanza o correspondencia que hacemos entre idea e imagen. El símbolo tiene una fuerza dual que se expresa en sí misma.

Por ejemplo: como signo una bandera simplemente es sinónimo de una nación o estado correspondiente. Como símbolo representa un conjunto de personas, instituciones, emociones y sentimientos no racionales de forma más bien ambigua. Cada habitante valorará el significado de su bandera de acuerdo a su formación, ideología, educación o trabajo.

Los símbolos desde esta exigencia requieren una interpretación fundamentada en un estudio y conocimiento previo. Debe aplicarse una decodificación partiendo de principios subjetivos. Este tipo de símbolos exige un dinamismo de apropiación ya que sólo la mera apreciación del símbolo no basta para su asimilación. Debe entonces existir una integración del conocimiento aprendido y una aplicación práctica que opere un cambio intelectual; esto exige una ruptura de pensamiento tradicional y eleva la conciencia a un estado de análisis, reflexión y juicio acerca del mundo que lo rodea

Esta nueva expresión simbólica de la realidad no debe ser considerada como una incorporación subjetiva y arbitraria de nuevos valores a las cosas, ni debe asumirse como una desmaterialización del objeto, es un acto donde el entorno se aprecia más completo y se extiende la posibilidad para encontrar la verdad, la esencia de la existencia y por lo tanto la función de cada uno de nosotros. Se dice que el símbolo es la forma de comunicación más efectiva del conocimiento abstracto. (Agradezco a Lyzandro Francisco Herrera la realización de esta columna).