Regreso a comunidades fue por el coronavirus

ESCENARIO  Casi la mitad de las personas indígenas que trabajaban en las calles de Pachuca, vendiendo artesanías, retornaron a sus lugares de origen por la falta de ingresos

Milton Cortés 

Obligó la emergencia sanitaria, por coronavirus, a casi la mitad de las personas indígenas que trabajaban en las calles de Pachuca, vendiendo artesanías, a retornar a sus lugares de origen.  

Señaló Marcelina Martínez Flores, indígena de la zona de San Bartolo Tutotepec, que ella fue una de las pocas que logró mantenerse hasta este momento para vender flores en las céntricas calles de Pachuca. 

Relató a La Crónica de Hoy en Hidalgo que desde hace un año sobrevive de vender flores diversas en arterias como Guerrero, Morelos e Hidalgo, en el zócalo de la “Bella Airosa”, actividad económica que le ha permitido mantenerse y ofrecer escuela a sus dos hijas. 

“Llegué a Pachuca con mis dos hijas en brazos y poco a poco comencé a trabajar, rento un cuarto en el barrio de Patoni y a diario salgo a vender flores, semillas y otros artículos. Ha sido difícil porque la pandemia alejó a la gente de las calles y también obligó a que muchas de mis compañeras  a regresar a sus lugares de origen”. 

Dijo que la falta de trabajo fue el factor principal para que otros indígenas, tanto hombres como mujeres que también vendían en las calles de Pachuca, optaran por volver desde hace tres meses a los municipios de los cuales provienen. 

Estimó que hasta antes de la pandemia, un promedio de 50 personas de origen indígena de distintas de regiones del estado ya se encontraban en determinada zona de la ciudad realizando alguna actividad económica que les permitiera incluso mandar un poco de dinero a sus hogares. 

“Ahora casi no veo gente de las comunidades. Por lo poco que sabemos es que muchas personas regresaron a la Sierra o la Huasteca, duraron poco en Pachuca a causa de la pandemia y la verdad es que no es posible mantenerse o sobrevivir con la venta de deshilados, juguetes artesanales u otros artículos característicos de nuestras regiones, la gente ya se interesa poco en ellos pero hay que mantener la lucha”. 

Negó que la Presidencia Municipal de Pachuca haya ejercido presión hacia los indígenas para que no permanecieran en las calles, pues “siempre les brindaron condiciones para vender, incluso en algunas ocasiones con la entrega de insumos de prevención como cubrebocas, gel antibacterial y algunos otros aditamentos para no estar expuestos a la hora de trabajar”.   

“La situación no es buena para mí, a duras penas se saca para la renta, para comer y para la escuela de mis hijas que van a un centro de asistencia, pero aun así son gastos y ahora hay mucha gente en las calles, pero lo malo de esto es que no toda la gente compra porque no hay dinero”. 

Confió en que las condiciones de salud mejores le permitan mantener su fuente de trabajo en las principales calles de Pachuca, al argumentar que un segundo golpe en lo económico la obligaría también a retornar a su lugar de origen de la misma forma en la que llegó a la ciudad, sin dinero y con menores posibilidades de desarrollarse (en su región).