#RebeldesEmocionales

Sexualizando

En amena charla con la Psicóloga Paola Aguilera, quien es especialista en Psicología Positiva y además tiene gran formación en perspectiva de género, salió este inteligente término para discutir. Le pregunto qué ¿por qué rebeldes emocionales?

Ella parte de la reflexión de que, en nuestra sociedad, la educación de nuestras emociones no nos enseña asertividad, inteligencia emocional y si represión de emociones en el caso de la masculinidad dominante. Una cultura que divide las emociones válidas para hombres y otras para mujeres, donde nos parcializan y quitan el resto de nuestra humanidad.

También nos cuesta trabajo aceptar la alegría de las demás personas, o la incomodidad de otras al vernos llorar. Ella propone el cuestionamiento individual –yo lo llamo meditación con toma de conciencia, conocer tu mismidad- para poder llegar a adueñarte de tus emociones, en tu espacio íntimo, interior, en el que asumes el control de estas emociones, donde no permites que otras personas entren y te digan qué sentir, decirte cómo debes reaccionar, en darte su valoración.

Pone el ejemplo de la muerte de un ser querido, y que la forma de reaccionar sea no llorar y comienza el cuestionamiento de los demás sobre tus sentimientos hacia esa persona, sólo porque no está valorizada esta forma de expresar las emociones.

Después de cuestionarte, continúa la Psicóloga, viene la parte de adueñarte de tus emociones, volver a tomar el control de ese espacio que es completamente tuyo, y limpiar las telarañas que están impidiendo el desarrollo sano de tu vida emocional.

Ahora, revisando dos puntos medulares de la cultura mexicana que desarrollan muchas mujeres: la culpa y la preocupación, Paola comenta que es importante sacudir estas emociones que en realidad son completamente inútiles porque la culpa es un deseo de cambiar el pasado, y no es posible, mientras que la preocupación es anticipar algo que no ha sucedido y posiblemente no suceda, y generan daño.

Por lo tanto las y los rebeldes emocionales deben tener la capacidad de no gastar energía en ellas y eliminarlas. Aprender estos tres pasos para emociones sanas: reconocerlas, aceptarlas y por último trascenderlas.