FEMINISMO Y DIBUJOS ANIMADOS

Amira Corrales

En entregas anteriores habíamos señalado los avances que nos ha dado el Feminismo a las mujeres –y de paso a los varones-.

Por ejemplo, en películas de dibujos animados donde las mujeres han cambiado su rol de princesas dependientes a personas valientes y empoderadas, lo vemos como si siempre hubiera sido así.

Sólo si analizamos la transición que llevó a casas como Disney a replantear el papel de la mujer en la cultura contemporánea, nos daremos cuenta que está la mano incesante del Feminismo.

Porque antes, ninguna corriente del pensamiento les había dicho que a través de los papeles tradicionales de mujeres (y hombres) que plasmaban en sus películas y que terminaban en el acervo de la cultura popular, formaban parte del sistema reproductor de una ideología aplastante que beneficia a unos mientras jode a otras –para ser más exactas, a más de la mitad de la población-.

Aunque este cambio llevó varios años –los que le tomó a Pixar cambiar el rol de Betty la pastorcita en Toy Story 1 a la Betty intrépida e independiente de Toy Story 5-, al fin sucedió. Por eso ahora podemos encontrar más niñas que saben que el cuidar hijas e hijos todo el día, no necesariamente es la única alternativa de vida.

Conocen que anhelar una vida llena de aventura, conocimiento, viajes, deportes, empresas, liderazgo y muchos etcéteras, no sólo es para hombres. Y todo, gracias al Feminismo.

Lo mismo hoy te puedes vestir de pantalón negro, playera verde y capucha morada, orgullosa de lucir el Feminismo, como puedes llevar tacones, medias y faldas, batas de laboratorio, hospital o veterinaria, overol de obra, uniforme de policía, aviadora o corbata, para sentirte igual. Aunque algunas corrientes del Feminismo señalen que es contradictorio, yo aplico la máxima que he aprendido para aplicar directamente a mi vida: Yo decido.

La congruencia es uno de los principales valores contemporáneos. Nos hemos cansado de tanta doble moral e hipocresía proveniente de una estructura dominante llena de privilegios que enseña moral que no aplica para ellos, por eso debemos ser congruentes: lo que pienso, lo hago. Feliz domingo.