RITUALES

David López

Segunda y última parte.- Así lo dice el axioma hermético “Nada hay fuera del Todo: ley de correspondencia, como es arriba, es abajo; como es adentro, es afuera. Este principio se manifiesta en los tres Grandes Planos: el Físico, el Mental y el Espiritual.”

Nuestro cuerpo es el mejor “libro” sobre rituales de cuantos existen, todo en él, trabaja conforme a un propósito, mantiene patrones de comportamiento, el movimiento rítmico y la cooperación equilibrada es el elemento que mantiene la salud.

Así mediante el ritual basado en principios arquetípicos universales, quien los practica se pone a «tono» con el movimiento universal, con sus desarrollos evolutivos y fuerzas espirituales. Al igual que ocurre cuando se toca la nota de un instrumento, así la consciencia del practicante entra en armonía con la fuerza trabajada. En definitiva, se puede afirmar también, que el universo es una Danza de Vida, un ritual de proporciones infinitas

Los rituales de oración son verdaderas máquinas de consciencia espiritual donde varios partícipes aúnan esfuerzos, consciencia, sentimientos y conocimientos para crear un patrón vibratorio específico que de otra manera, sería muy difícil conseguir aisladamente, cuyo enfoque es la sanación en el más amplio sentido de la palabra.

Durante siglos, la falta de un medio adecuado (como los libros), hizo imprescindibles los rituales, como un medio de conservar los conocimientos herméticos a través del paso del tiempo, hoy en día, esta forma de conservar y transmitir el conocimiento de “boca a oído” conserva su poder transmutador, meditativo y sintonizador vigente al día de hoy.

Uno de los grandes alcances que ocurren por el impacto dramático del ritual iniciático, es sobre la subconsciencia, ya que ayuda a romper la inercia de viejos modelos, de hábitos negativos, de vicios arraigados y de pasiones desbordadas. (Agradezco a Lyzandro Francisco Herrera Hernández la elaboración de esta columna)