Esas bolitas son pa’ robar

Andrés Torres  Aguirre

De cara al proceso electoral de 2021, en este momento, ni el PAN, ni el PRI y mucho menos el PRD tienen, por sí solos, siete perfiles ganadores con los cuales puedan participar en la renovación del Congreso Federal y mucho menos 18 que pudieran garantizar victorias y la mayoría de la próxima Legislatura local.

Luego de los resultados de la elección municipal de octubre, en el mapa político de Hidalgo no hay un solo distrito, local o federal, que esté en poder de un Partido.

Desde hace varias semanas el PRD, organismo político que ahora se distingue por su pragmatismo ya no por beligerante o congruente, impulsa a escala nacional una alianza opositora a Morena.

Junto al PRI y al PAN, el “sol azteca” quiere capitalizar la creciente animadversión que hay en México contra al presidente López Obrador y su, cada día más olvidado, Movimiento de Regeneración Nacional.

Los acontecimientos de 2018 al día de hoy son la base para ir en alianza por la mayoría del Congreso Federal con, incluso, confianza de obtener mayoría.

El problema es que las malas experiencias aliancistas del pasado y el rechazo social hacia estos partidos podrían no dejar que el propósito se cumpliera en los meses que aún nos separan de los registros oficiales.

El PRD es el más interesado en consolidar la alianza electoral a pesar de ser, en Hidalgo, el Partido con menos activos; pero en la suma de la mezcolanza, la organización que gana sin arriesgar.

Una alianza en Hidalgo le serviría al PRI para fortalecer los, eventuales, triunfos en distritos como Pachuca, Huejutla donde ya se adelantan nombres pero también para controlar Ixmiquilpan o Tulancingo donde las predicciones no son alentadoras en el caso de presentar candidaturas únicamente bajo los colores verde, blanco y rojo.

La mala actuación de los diputados federales hidalguenses de morena va a evidenciarse el día de la elección, podrán decir y escribir mucho al respecto pero no volverán los guindas a tener la condición que hoy gozan y desperdician lastimosamente.

En contexto de unir fuerzas, Acción Nacional podrá negociar espacios como lo hizo en la pasada elección en Ixmiquilpan, influirán también en Tulancingo y tomarán lo que puedan sin aspirar a mucho.

En Acción Nacional Hidalgo, el problema es la definición en la dirigencia. ¿Quién encabezará las negociaciones con PRD, PRI y los que se sumen en el camino? ¿Un cuestionado Cornelio García a quien los albiazules ya no quieren por considerarlo culpable de los malos resultados de la elección municipal? O  ¿El diputado Asael Hernández quien no las tiene todas en el ánimo de Marko Cortés, presidente nacional del PAN?

Un detalle más a la distancia, la oficialidad hidalguense enseñó su eficacia en la elección municipal 2020, el trabajo e imagen del gobernador, llevó sobre sus hombros hasta la victoria a muchos candidatos que por sí solos no serían hoy presidentes municipales electos. ¿Volverá  el 6 de junio del 2021 a ser ese el factor  que determine el resultado de la elección?

 

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