Extrememos precauciones

David Tenorio

La emergencia sanitaria género que negocios, y consumidores recurrieran a las diversas plataformas de internet para llevar a cabo la compra-venta de productos. Comprar por Internet es una práctica segura. No obstante, no está exenta de riesgos, a pesar de las medidas de seguridad de los bancos y las grandes tiendas de e-commerce, se han incrementado también las estafas y robos a personas.

En una de las redes sociales con mayor número de usuarios, Facebook tiene solo en nuestro país 61 millones de usuarios, a nivel mundial suman 2400 millones de usuarios que utilizan la red social. En esa red social se realizan millones de transacciones entre particulares, algunas fraudulentas. La mayoría se da mediante el depósito de cierta cantidad de dinero por determinado producto, a muy bajo precio. Sin embargo, los supuestos vendedores luego de recibir el comprobante del depósito, borran sus cuentas y bloquean al cliente, sin enviar nada, y despojándolos del dinero depositado.

No es exagerado dudar de todo: si recibimos una llamada de nuestro banco, correos electrónicos, mensajes de texto o por cualquier otro medio, no debemos dar datos personales, ni nuestro número de tarjeta, contraseñas ni otra información que pueda ser utilizada para robar nuestra información.

Si recibimos una llamada telefónica de parte de una persona de alguna institución bancaria donde tenemos alguna cuenta, y nos piden verificar nuestros datos o porque un conocido va a pedir un préstamo, no proporcionemos contraseñas, números de cuenta o algún dato más allá del tiempo de conocer al solicitante del crédito. Lo más recomendable es llamar a la institución financiera a confirmar esta información.

El coronavirus le ha abierto una puerta enorme a los malos, que trabajan sobre la ingeniaría social creada por la crisis sanitaria. Hay perfiles, webs de empresas falsas con apariencia oficial que ofertan productos. Hay también webs que buscan robar datos bancarios para venderlos al mejor postor. Hay campañas de fishing con aparentes documentos oficiales (obtención de becas o apoyos sociales) a través de los cuales te roban datos. Hay malware, troyanos bancarios, monitorizadores de equipos o encriptadores de archivos, que después te piden dinero para recuperarlos. Y hay suplantaciones de la identidad digital de proveedores habituales que te redirigen a otra cuenta para hacer pagos.

En resumen, extrememos precauciones.

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@David_Tenorio