El simbolismo de la Navidad

LYZANDRO HERRERA

La Navidad no es primitivamente una fiesta religiosa. No fue hasta el siglo IV que la Navidad se celebró en Roma. La Navidad tiene su origen en los ritos paganos como la celebración del Redentor Solar, un culto universal que es parte integral de todas las religiones.

Como en todas partes, los paganos (profanos e iniciados) celebraban con gran solemnidad la resurrección del Sol y la naturaleza. En el norte de Europa, se celebraba la fiesta de Yules (la fiesta de los muertos, del fuego y de la fertilidad).

Los Yules representaban a los genios aéreos que vivían en los árboles y que durante la estación fría tenían la costumbre de tomar las ofrendas de vituallas colgadas en las ramas para ellos, origen del árbol de navidad.

También estaba el dios Odín, recorriendo los bosques a caballo, repartiendo leña para llevar la luz o regalos a aquellos que le oraban dando lugar a figuras míticas como San Nicolás o el Papá Noel, que nació en los EE.UU., a mediados del siglo XIX, de la pluma del dibujante Thomas Nast.

De la misma forma, fue establecida la historia de Juan el Bautista relacionando los períodos del solsticio cuyo nacimiento, ignorado también por la historia, fue fijado el 24 de junio por la Iglesia Católica durante el solsticio de verano, cuando los días comienzan a declinar.

De hecho, la fiesta de San Juan ha sustituido una fiesta pagana que encendía en las alturas grandes hogueras en honor al Sol.

Los avatares están siempre asociados simbólicamente al ritmo solar, que durante el solsticio de verano, cuando el Sol triunfa en la cúspide de su curso helicoidal, y resucita con la naturaleza en el retorno de la primavera, al igual que el Ormuz de los persas, el Osiris de los egipcios o el Dionisio de los griegos. Es cuánto.