AGRADECIMIENTOS II

Amira Corrales

Doy seguimiento a la opinión pasada, donde se recopilan una serie de agradecimientos a la ideología feminista y a su movimiento liberador.

Agradezco al Feminismo por mis compañeras de batalla, quienes me brindan sus conocimientos y pasión, me enseñan su organización y sobre todo a gritar tan fuerte que ahora sí nos oyen y ahora sí nos ven, y aunque haya diferencias de opinión, nos une la lucha; agradezco el aprendizaje que me han dejado las mujeres que me compartieron su dolor, su pena, su desesperanza, que tuvieron cuando la persona en quien más confiaban las violentó, que el que debía darles seguridad, las lastimó, que el que tenía que hacerse cargo de los gastos, las empobreció, que el que prometió darles su amor, las traicionó, que el que hizo bebés con ellas, las abandonó, que el que tenía el compromiso de protegerlas, las mató.

Hoy agradezco a la ideología que muchas personas han tratado de desprestigiar, que nos ha dado lo que ninguna: esperanza.

Porque gracias a ella somos libres, trabajamos y ganamos nuestro propio dinero, que además administramos y elegimos en qué y en quiénes gastarlo; amamos nuestros hogares porque son el nido de nuestra familia, una familia que educamos con la consigna de que todas y todos somos iguales y por ende, tenemos las mismas obligaciones, tanto domésticas como laborales o escolares, pero también los mismos derechos; donde las niñas no son la servidumbre de los hombres, sino que juntos colaboran en el hogar para que las cargas de trabajo sean repartidas equitativamente; donde no se educan niñas que aspiren a casarse y tener descendencia como única alternativa de vida, donde los niños puedan expresar emociones y se olviden de la masculinidad tóxica, donde las palabras cobren mayor importancia que los golpes, donde los conflictos se aprendan a resolver con diálogo y empatía; donde la orientación sexual de cada quien sea aceptada y respetada de acuerdo al sentir de cada persona y que la heteronormatividad no sea la norma; donde se valore a las personas por sus ideas y no por sus cuerpos; donde prevalezca el amor.