Eslabón por eslabón

Andrés Torres Aguirre

 La selección de candidatos a diputados locales en Hidalgo nunca ha sido un asunto fácil para los partidos políticos, todos, acostumbrados a concertación y complicidad como principio fundamental de sus nominaciones.

Hace décadas, se estilaba que a la oficina del jefe político en turno llegaba la lista de aspirantes y ahí se «palomeaba» a los afortunados hoy los llamados procedimientos «democráticos» de unción que desarrollan los institutos políticos se distinguen por hacer lo mismo pero con la única diferencia de que montan una escenificación, en muchos casos digna de Broadway, para justificar las imposiciones.

Reconozco el enorme esfuerzo de las autoridades electorales que trabajan por garantizar la equidad dentro de los procesos internos de cada partido y dar así representación a todos los sectores de la sociedad, pero los institutos políticos ven ese avance como un obstáculo, un elemento que pueden usar en favor de sus intereses de poder no de presencia y equilibrio.

Convenciones, encuestas, tómbola y un montón de ocurrencias que solo tratan de justificar las imposiciones, se despliegan en los meses previos a las elecciones y eso sí, muchas veces solo dan como verdadero resultado, la división interna.

El incipiente sistema político mexicano está diseñado para repartir cuotas a las distintas expresiones políticas, mantener los equilibrios, generar algo de progreso, desarrollo y bienestar, a cambio de que el poder no cambie de manos. Este sistema de partidos, finge una lucha para darle voz y representación a las mayorías, así se justifica, pero nunca lo hace.

Actualmente vemos en nuestro estado que los partidos políticos se agruparon en dos bandos; nuevamente la eterna lucha entre el bien el mal, el día y la noche, rudos contra técnicos o para los literatos fresas, los Capuleto contra los Montesco.

En medio de las restricciones de movilidad por la emergencia sanitaria, los aspirantes y líderes regionales que pretenden una nominación, regresaron a la práctica del petit comité. Visitas a los presidentes de los partidos, alcaldes o secretarios para hacerse notar, levantar la mano, mentir con argumentos como «soy el candidato natural», «la gente está conmigo» o peor aún, «ya me toca», «me la habían prometido»,» nos va ir bien a todos».

Desde las cúpulas partidistas ya se reportan los primeros aspirantes, no queda muy claro el esquema de operación electoral ya que en la elección anterior se dio algo parecido y todo terminó en que el partido que encabezaba la candidatura era el que corría con los gastos, la operación y todo lo necesario.

De seguir las cosas así, es el PRI el partido que desplegará mayor operación y personal para apuntalar sus candidatos locales y federales. Es fundamental para el proyecto político tricolor, recuperar la mayoría en el Congreso local. Del buen resultado en la elección de junio próximo depende mucho la sucesión local; sobre todo, será un ensayo general del procedimiento unificador pretendido para el 2022.