ROMPAN EL PACTO

Amira Corrales

Simone de Beauvoir (filósofa y escritora francesa, 1908-1986) en su obra El Segundo Sexo, consideró que los varones han constituido sus propios parámetros y valores como lo que define lo genéricamente humano. Por eso han conseguido autoinstituirse en sujetos y en la conciencia esencial, adjudicándoles a las mujeres su posición de objeto y la inesencialidad (Amorós, Celia, 2005, Dimensiones de poder en la teoría feminista, Redalyc, UAM, México). Analicemos: si la estructura patriarcal tiene sus cimientos en “deshumanizar” a las mujeres convirtiéndolas en objetos sin esencia, podríamos entender entonces, que el respeto y la valoración hacia ellas como humanas, es inconcebible dentro de esta cultura, que promueven tanto hombres como mujeres, tanto presidentes, como plebeyos. Por eso no se inmutan al usar sus cuerpos para disfrute sexual sin pedir permiso, sino sometiendo o simplemente haciéndose obedecer. A lo anterior hay que sumar una institucionalización patriarcal construida por y para hombres, y que, a pesar de los esfuerzos de años de muchas mujeres, la mayoría de ellas, sobre todo las de impartición de justicia, no cuentan con sensibilización en perspectiva de género. Es por todo esto y más que no se detienen para darle el nombramiento de candidato a gobernador a un presunto violador. Si, aún no ha sido sentenciado como responsable de este delito por ningún juzgado, pero les arremete la incongruencia cuando por indicios (más de 7 mujeres han denunciado públicamente que dicho candidato las abusó sexualmente), siguen sosteniéndolo. Las únicas dos denuncias ante la agencia del ministerio público, no prosperaron porque en una el delito ya había prescrito y en otra a la víctima la enviaron a atención psicológica sin consignar la averiguación. Insisto, la institución al servicio del patriarca y no de la justicia. Lo más grave para estas mujeres y las que vendrán si esto no se detiene, es que el personaje político puede llegar a ser electo gobernador del estado de Guerrero, y ahí sí, cuidado con las represalias. Ya hemos sido testigas de este pacto patriarcal en el caso Lidia Cacho entre Mario Marín (ex gobernador de Puebla) y Kamel Nacif (presunto pedófilo).