Romper el miedo

Amira Corrales

A nivel mundial se vive con intensidad, una oleada de descontento verde, violeta y naranja. Mientras que en los países desarrollados –donde muchas personas creen que el índice de desigualdad entre mujeres y hombres no existe- están debatiendo y ocupándose de temas trascendentales como las desapariciones de mujeres, tráfico sexual y mutilaciones genitales, en la parte local la preocupación es por los monumentos con pintas feministas. Habiendo tal gravedad de violencias contra las mujeres en este lado del planeta, donde son las madres unidas en grupos las que buscan y encuentran a sus hijos e hijas desaparecidas en tumbas clandestinas y no el Estado; donde 11 mujeres son asesinadas al día por algún feminicida que luego vive tranquilo porque la impunidad imperante se lo permite; donde mujeres solas sacan a sus hijas e hijos adelante y el padre se desentiende sin un dejo de responsabilidad; donde muchas mujeres son violadas y denigradas en su dignidad sexual y entonces sus agresores son condecorados con candidaturas políticas y ni siquiera son juzgados –porque también aquí los hombres poderosos controlan los procesos judiciales-; donde el aborto es un pecado y crimen a la vez y obligan a menores de edad y mujeres que no quieren ser madres a serlo o a morir en la clandestinidad o a ser violentadas y discriminadas por un sistema patriarcal que decide por sus cuerpos; donde las mujeres son violentadas física, emocional, económica y sexualmente por quienes deben brindarles un hogar seguro; aquí donde la pandemia ha dejado a más mujeres pobres –porque en este país muchas mujeres trabajan en la informalidad y el encierro no las ha dejado laborar-; sólo aquí en esta parte mexicana del mundo, se les va la vida preocupándose por los monumentos que ocupándose de nuestros problemas; dedican espacio de una mañanera a decir “ya chole”, que a aplicar la ley y hacer justicia; desaparecen guarderías; la ministra del interior sintiéndose violentada desde sus privilegios; yo me pregunto hasta cuándo voltearán a ver lo importante. Por eso, este 8 de marzo nos pintaremos de violeta mientras se va a romper el miedo…