Simbolismo del ajedrez

Lyzandro Herrera

Tercera y última. Su carácter original de elefante nos recuerda a la sabiduría relacionada con el juego y en especial a Ghanesa. A diferencia del alfil, que permanece siempre en los senderos de un mismo color, el caballo alterna sus movimientos desde los escaques de un color a otro. En algunos idiomas esta pieza se llama “caballero” y con su alternancia entre los dos opuestos, nos está indicando el principio hermético del ritmo. La torre, por su parte, siempre ha simbolizado el avance espiritual para alcanzar un mayor grado de conciencia. Su ubicación en el tablero (en los cuatro ángulos, es decir en los 360º) nos da a entender que la totalidad del juego tiene un significado más alto y que el tablero es una especie de castillo protegido en las cuatro esquinas. Teniendo en cuenta que el castillo y todo lo que ocurre dentro de él está referido a lo “interior”, es decir, a la “vida interior”, podemos captar el sentido profundo de esta pieza. Para incursionar en los profundos simbolismos de la torre, podemos acudir al arcano XVI del tarot. La pareja real originariamente no era tal, ya que representaba a un monarca y su consejero (firzan), pero en el siglo XV se cambia a este consejero por una reina, con una gran capacidad de movimientos que esta pieza no poseía anteriormente. Al introducir a la reina como pieza, el par de opuestos que ya era evidente en el tablero blanquinegro adquiere más relevancia, aunque el rey sigue siendo la figura principal, aquella que debe permanecer en el tablero hasta las últimas consecuencias. Con la captura del rey el juego finaliza, ya que él representa el centro del juego y el objetivo del ajedrez es alcanzar este cetro, huyendo del laberinto de los sentidos y dándole “jaque mate” a la ilusión. Es cuanto.