Oficios

 LYZANDRO HERRERA

 Segunda de tres partes. Los gremios eran similares a las escuelas de arquitectura donde el conocimiento de las enseñanzas del arte real y la ciencia de la construcción se trasmitían de forma oral. Estos hombres de ciencia no solo se auxiliaban de la ayuda de la escuadra, el compás y la regla, sino de una plena armonía con las leyes de la naturaleza, y con utilización estricta de una orientación adecuada del lugar. Para ellos no solo se necesitaba la firmeza y la estabilidad del edifico, sino también eran imprescindible la calidad estética y la fenomenología del lugar. Por lo que se necesitaban habilidades técnicas y artísticas.

En plena Edad Media, la mujer también participó en casi todos los oficios más de lo que se suele creer. Su papel fue silenciado según estudiosos del tema, por algunos eruditos en siglos posteriores.

Al parecer no podían acudir a las clases que se impartían en las escuelas catedralicias, ni a las universidades, ni tampoco formar parte de sus claustros de profesores, pero si podían recibir instrucción en monasterios y abadías femeninas e incluso se formaban con maestros en sus casas.

En el Libro de los oficios de la ciudad de París de entre los años 1254 y 1271 se enumeran varios de los trabajos que ejercían las mujeres, y entre ellos se cita el de la construcción. Y en un registro de gremios de la ciudad de Marsella del año 1297 se recogen hasta 150 oficios en los que aparecen trabajadoras, más que en el siglo XIX.

La maestra de obras más antigua de la cual se tienen registros, es llamada Grunnilda, que aparece en 1256 en los registros de la ciudad de Norwich en el momento en que se estaba erigiendo la nave central de su catedral gótica, una de las más grandes de Inglaterra. (Agradezco a YCRG la elaboración de esta columna)