Caballeros

Lyzandro Herrera 

Las tribus nómadas de Asia Centra consideraban el binomio jinete-corcel como signo de riqueza, ya que estos animales no solo servían para ir de un punto a otro, también eran herramientas de trabajo para todas las actividades cotidianas. En Roma y Grecia los dueños de caballos fueron apreciados como personas poderosas, tanto en lo económico como en lo social, ya que para mantener a los equinos, se requería de mucho dinero para su alimentación, espacios adecuados, cuidadores, médicos y avíos. Durante la Edad Medía, tanto el caballo, jinete y espada, formaron una poderosa trinidad que se utilizó como arma mortal en defensa del reino y de sus pobladores: ellos fueron los caballeros cuya imagen es la que todos conocemos, con armadura de metal al servicio del poder y de la iglesia. Para llegar a ser un caballero, se necesitaba haber nacido en cuna noble, haber servido como paje, después como escudero e ir escalando grados hasta ser elegido para la ceremonia de exaltación. Los caballeros debían prestar juramento de obediencia a su rey y familia, así como servir a la iglesia siguiendo las virtudes teologales de fe, esperanza y caridad, aunadas a las virtudes cardinales de prudencia, justicia, fortaleza y templanza. El contexto de la Edad Media era una sociedad donde el habitante común no tenía acceso a la educación, lo que derivó en un ambiente caótico, sin escrúpulos y violento. Una medida para paliar esta situación fue la formación de órdenes caballerescas que sirvieron de válvula de escape a los hombres ambiciosos, para que en nombre de dios y de su señor, conquistaran y evangelizaran los demás territorios. Esta época fue conocida como las Cruzadas. La orden caballeresca más conocida fue la Orden de los Pobres Caballeros de Cristo del Templo de Salomón, mejor conocida como los Caballeros Templarios. Con la aparición de la pólvora y de la artillería, los caballeros fueron en declive, hasta que finalmente, solo fueron contratados al mejor postor por sus servicios. Es cuanto.