Cartas sobre la mesa

Andrés Torres Aguirre

La carrera por la sucesión gubernamental en Hidalgo no sólo se adelantó en el PRI, en los últimos meses se convirtió en una verdadera guerra que sin sombra de pudor se extiende en todos los municipios y cobra, en algunos casos, más interés que las campañas para renovar el Congreso Federal y Local.

Para la oficialidad hidalguense el proyecto de la sucesión está claro y avanza sobre una agenda precisa que evita contrapuntearse con los calendarios electorales y, sobre todo, sumar a todas las expresiones políticas de la entidad. 

Apenas el 15 de diciembre pasado, todos los alcaldes hidalguenses fueron invitados a pasar por las oficinas de la Secretaría de Gobierno donde fueron recibidos por su colega de Mineral de la Reforma quien los felicitó y pidió sumarse a un gran proyecto con el objetivo de darle impulso al desarrollo de la entidad. Todos los presidentes municipales que asistieron a esta convocatoria regresaron a sus municipalidades con recursos para obra, toneladas de cemento y otros materiales.

Del otro lado de la mesa tricolor, la secretaria general del Comité Ejecutivo Nacional del PRI, Carolina Viggiano, comenzó una prematura y por lo mismo larga, campaña hacia la candidatura al Gobierno de Hidalgo.

Al principio, la exdiputada federal «guardo» las formas políticas pero a partir de una encuesta publicada en redes sociales, cuya autoría nadie reclama, en la que se presentaba un «frente a frente» entre ella e Israel Félix, se desbordaron las pasiones.

En franco desafío, Viggiano Austria encabezó eventos en Mineral de la Reforma e hizo recorridos por diferentes localidades de la entidad, presentándose siempre como parte de la dirigencia nacional del PRI, pero dejando claro su intención de ser la abanderada tricolor en las elecciones del 2022.

Sin nada que le impida hacer promoción electoral, ya que como secretaria general de su partido está justificada su aparición en cualquier punto del país, todo lo contrario a lo que puede hacer un alcalde; Carolina Viggiano, recorre todo el estado y en las múltiples reuniones que preside, a los asistentes les deja claros dos conceptos: Es tiempo de que el PRI nomine a una mujer a la gubernatura de Hidalgo y que su contrincante de Mineral de La Reforma va a traicionar al partido para buscar en Morena la candidatura al mismo cargo.

La semana pasada, Viggiano Austria y su equipo pasaron por la Sierra Gorda y el Valle del Mezquital. Los priistas que convocaron a sus eventos pertenecen a las viejas generaciones que se caracterizaban por el abuso y las corruptelas. Personajes como Maurilio Martínez San Juan y Heriberto Lugo González, dos de los peores exalcaldes de Tasquillo e Ixmiquilpan, respectivamente, fueron los anfitriones. 

Además, las visitas de la secretaria general no van a la par de candidatas o candidatos locales del PRI o de representantes de los partidos aliados para la elección que se desarrolla en este momento. Son eventos exclusivos para posicionarse.

Las preguntas surgen ante el claro enfrentamiento que hay en el priismo de Hidalgo y la presión por adelantar los calendarios electorales es: Y si al tricolor no le va tan bien, como muchos creen, el 6 de junio próximo, ¿cómo justificará Carolina Viggiano que pasó más tiempo promocionándose en Hidalgo que apoyando a sus candidatos en el resto del país?

Con base en el perfil de los asistentes a las convocatorias de Viggiano en Hidalgo. ¿Su idea es sumar a las corrientes políticas priistas que vieron reducir su participación en la vida pública y con ello una merma económica en los ingresos que recibían? Eso sólo se puede conseguir con la promesa de regresarles sus privilegios.

Si es así, ¿para qué queremos un cambio?

 

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