La triste historia de la pertenencia corporal II

Amira Corrales

Decíamos en la entrega anterior, que se clasificó a las mujeres en dos tipos: la santa, dama, virtuosa, merecedora del nombre que el marido la proveyera y por el otro lado a la puta, prostituta, casquivana, ligera, quien no merecía el sitio de la dama, pero que era indispensable para los placeres del hombre. Ante estos dos tipos de mujeres, se puede apreciar que se utiliza su cuerpo para meramente servicio del varón, veamos: el de la esposa es utilizado principalmente para reproducir hijos, servir a la casa y al marido, la crianza y dama de compañía “decente”; mientras que del otro lado de la moneda, el cuerpo de la que no es merecedora a denominarse dama, es útil para los placeres de la carne (de los que son despojados las damas), las pasiones y las infidelidades, por supuesto únicamente permitido a ellos. Si se analiza a profundidad, es conveniente mantener esta dicotomía de mujeres para beneficio único y exclusivo de los hombres. Mujeres que con su vientre los hacen padres, esposos, hombres que cumplen con la genealogía, mientras que las otras, los hacen felices con sus cuerpos sexuales, con acciones que pueden realizar con ellas, pero no con las esposas, que han caído del lado de las santas, puras y castas. A éstas se les despoja de su placer sexual, del descubrimiento sensual del cuerpo, mientras que a las que están del otro lado del juego amoroso, se les despoja del lugar de la esposa decente, doméstica, de ser madres con un padre obligado y una familia formada. En pocas palabras, el cuerpo femenino ha sido desasociado de las mujeres, para que los hombres lo gocen sin que medie la libertad de decisión de ellas. Hoy en día, pareciera que las antiguas tradiciones de dividir a las mujeres en clasificaciones ha desaparecido, pero no es así: muchas mujeres no eligen con quién tener sexo y con quién no, con quién casarse, procrear o no, abortar o no, y muchas otras prácticas relacionadas con su cuerpo, que en comparación del de los hombres, no goza de los mismos derechos.