Miedo

Lyzandro Herrera

 Primera de dos partes. El miedo fue identificado por Charles Darwin como una emoción básica, necesaria para la supervivencia: si no tenemos miedo no sobrevivimos. Como emoción básica, es previa al lenguaje, es decir, la encontramos en todos los animales superiores. Su rol es generar en el cuerpo una reacción instintiva, antes que tengamos tiempo de reflexionar.  Así,  ante el peligro, nuestro cuerpo reacciona, previo a tomar conciencia del momento. El miedo se puede manifestar de muchas maneras. Originariamente su propósito es evitar que nuestro cuerpo salga herido, ya sea psicológica o físicamente. Gracias al miedo el ser humano aprendió  a anticipar el futuro, tomó precauciones, aprendió a diseñar y construir herramientas. Cuando tenemos miedo nuestros sentidos se agudizan, somos capaces de escuchar sonidos, olfatear, movernos, etc., de una forma más aguda que en lo cotidiano. Nuestro cuerpo se contrae listo para huir. La agudización de nuestros sentidos y la contracción de nuestros músculos, nos puede llevar también a paralizarnos, sin capacidad de movimiento, a concentrar nuestro foco de atención en lo que genera el miedo. Para combatir el miedo, la herramienta es el autocontrol, controlamos donde está el enemigo, desde el autocontrol tenemos la certeza que lo que no queremos que pase, no pasará. La sociedad en que vivimos se basa en tácticas de miedo para obtener el control sobre las personas. Organizacionalmente,  el miedo se usa como medio de control, intervenimos y castigamos las desviaciones, eso genera miedo, y por tanto inmovilización, inacción. El tema es que con miedo, actuamos apretados, desde ahí no hay innovación, no hay goce, no hay superación. El miedo pertenece a la biología, y no al razonamiento. El miedo es, sin ninguna duda, la mayor traba para que llevemos una vida plena y feliz; el miedo lo manifestamos desde una temprana edad y a veces, durante toda una vida…Continuará.