Complicado trasladar la popularidad 

David Tenorio

Las encuestas previas a la elección marcaban que uno de los partidos arrasara en las elecciones, más de uno debe estar desilusionado. El partido en el poder se queda con un 35% en la Cámara de Diputados, equivalente a 15 millones de votos, ni con sus aliados mantiene la mayoría calificada.  Nada mal pero no era lo que esperaban, gana estados, pero pierde la Ciudad de México (Cdmx).

Por otro lado, de la alianza tripartita se esperaba que obtuviera la mayoría simple (50 +1) en la Cámara de Diputados, y muchos piensan que les quedaron a deber, pero no es así. Primero logró quitarle la mayoría calificada al partido del ya sabemos quién y sus aliados, y después les fracturaron la capital del país, a los ojos de todo el país los ciudadanos de la Cdmx votaron en contra del gobierno en turno. El mensaje es más claro ya que a pesar de todos los programas asistenciales que se manejan en la ciudad capital, y no únicamente en estas entidades sino en todo el país, puede no estarse reflejando en la forma en que las y los ciudadanos se movilizan para votar, mostrando deficiencias en la estructura electoral de ese instituto político, pero también lo complicado de trasladar la popularidad del jefe político en votos. Es más fácil conseguir que la gente vote en contra de alguien o algo, que lo haga a favor de algo o de alguien.

El fantasma del abstencionismo volvió a hacerse presente en esta elección, casi 45 millones de mexicanos prefirió ver la televisión, que ir a votar. A pesar de ello, la participación fue mucho mayor que en las elecciones intermedias pasadas. 

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