FEMINISMO Y SEXUALIDAD II

Amira Corrales

En líneas pasadas hablábamos de la relación entre feminismo y sexualidad, tema abundante y ríspido que no es para mentes sensibles.

La relación de los hombres con sus cuerpos tiende a ser con una identificación positiva: asocian el poder de erección de su genital con la fuerza de sus músculos, lo que les provee de una sana relación cuerpo-sexualidad.

Sin embargo, la enseñanza que se nos da a las mujeres en relación con nuestro cuerpo no es del todo positiva y más por lo que no se dice que por lo que sí.

Desde pequeñas nos despojan del nombre de nuestro genital, más grandes sabemos que tenemos vagina, sin embargo, es complicado localizar su ubicación, debido principalmente, a la escasa educación sexual con la que crecemos.

De tal manera que nos asociamos con un órgano interno y desconocido que no propicia que nos identifiquemos, hasta que llega la pubertad.

Entonces ahí el apuro consiste en explicarle a la niña que a través de ese misterioso órgano emanará sangre que se produce en su vientre, lo que en algún momento la podrá hacer madre.

¡Imagínese usted, cómo se sentirá! La sangre, se asocia con alguna herida, dolorosa; a eso hay que sumar toda la perorata femenina acerca de lo desagradable e incómodo que es; pues entonces no es ningún enigma que la asociación con el cuerpo sexual no sea óptima. El uso y desecho de los materiales de higiene femenina –como la llaman los comerciales-, también ayuda a la negatividad: debes deshacerte de la evidencia, como si fuera un delito reglar.

Sí, es verdad que a nadie le gusta ver los desechos –por eso creamos cañerías y vertederos de basura-, pero se pueden tirar sin tanto escándalo.

Además, hoy en día existe la maravillosa copa menstrual, un instrumento de silicón muy suave y reusable, que ayuda a contener el fluido; y tiene la ventaja de que como se introduce en el primer tercio de la vagina, nos obliga a tener una mayor cercanía a la vulva y vagina; acostumbrándonos a su uso, podemos comenzar una relación no tóxica con nuestro cuerpo.