SORORIDAD EN TIEMPOS DE LOGROS

Amira Corrales

Hoy haremos una pausa y debido a los aconteceres cercanos, me permitiré citar lo siguiente:

“La sororidad es una solidaridad específica, la que se da entre las mujeres que POR ENCIMA DE SUS DIFERENCIAS y antagonismos se deciden por desterrar la misoginia y sumar esfuerzos, voluntades y capacidades, y pactan asociarse para potenciar su poderío y eliminar el patriarcalismo de sus vidas y el mundo. La sororidad es en sí misma un potencial y una fuerza política porque trastoca un pilar patriarcal: la prohibición de la alianza de las mujeres y permite enfrentar la ENEMISTAD genérica, que patriarcalmente estimula entre las mujeres la competencia, la descalificación y el daño…” (Lagarde, 2013).

De acuerdo al glosario de género del INMUJERES, sororidad es: hermandad entre mujeres. Solidaridad entre ellas bajo la lógica de que han sufrido la misma clase de discriminaciones y maltrato, por lo que suponen aliarse para combatir esa situación, partiendo de lo que tienen en común. Es la contraparte del término “fraternidad” que alude a la solidaridad entre los hombres.

Dicho en palabras ordinarias: a pesar de que las mujeres integramos más de la mitad de los habitantes del planeta –somos la única mayoría oprimida-, no hemos podido desterrar al machismo porque, principalmente, estamos divididas. Hemos sido educadas –por la cultura patriarcal, porque no hay otra que te eduquen en sociedades conservadoras y religiosas- para servir, aguantar, sacrificar y competir. Porque al sistema no le conviene que nos unamos, porque creamos revoluciones fantásticas como la que se dio para que nos reconociera el derecho a la educación, al voto, al divorcio y ahora al aborto. Porque el adagio militar de “divide y vencerás” es el ocupado por una cultura patriarcal que no quiere que nos unamos, porque pierden privilegios, poder y control sobre nosotras y sobre lo creado para ellos y por ellos.

Por eso, antes de enemistarte con una aliada, piensa: ¿qué es lo quiere el patriarcado? Y si sabes la respuesta, no se lo des. Recuerda: podré no estar de acuerdo contigo, pero defenderé hasta el cansancio tu derecho a decirlo.