Mendigando amor

Andrés Torres Aguirre.

En los medios de comunicación hidalguenses ya es común leer sobre la sucesión gubernamental del 2022. Para algunos, la carrera acaba de iniciar y para otros los proyectos políticos con rumbo al relevo en la gubernatura llevan mucho más tiempo y van cumpliendo etapas bien definidas y programadas.

Recientemente, para ser exactos, al día siguiente de la elección del 6 de junio pasado; los hidalguenses que hoy defienden los colores, porque no los ideales de la 4T, soltaron amarras en búsqueda de la candidatura de ese movimiento al Gobierno de Hidalgo. Francisco Xavier, Cuauhtémoc Ochoa, Simey Olvera, Julio Menchaca, Abraham Mendoza, Canek Vázquez, Pablo Vargas, encabezan las encuestas y todos sonríen cuando les preguntan o simplemente insinúan, que podrían ser los ungidos.

El problema que existe en las filas del Morena de nuestro estado es la falta de cohesión entre sus simpatizantes que solo convergen en la disputa por decirse preferidos del presidente Andrés Manuel López Obrador.

Esta categoría, que muy pocos tienen, es engañosa y como ejemplo quedó el grupo Universidad, decapitado exactamente cuándo se vanagloriaban de un empoderamiento político respaldado desde Palacio Nacional.

En las condiciones actuales de la política electoral mexicana, donde el mismísimo jefe del Ejecutivo Federal, adelanta su sucesión, ofrece un listado de «preferidos» y deja claro que él será el Gran Elector (Una reedición de la más enraizada tradición priista en donde el gobernante en turno tenía como derecho divino, decidir quién sería su substituto), se acabaron «los tapados» pero surgió El Destapador.

Sigo la ruta de esta lógica y me pregunto, ¿A partir de ahora, López Obrador también decidirá las candidaturas de Morena el año próximo?

Fue evidente su participación en la definición de candidatos durante el 2021, ahí está Guerrero y Sonora como ejemplos, ¿Qué le impide entonces su participación en Hidalgo al momento de escribir el nombre de la o el candidato?

Hay un asunto que ya se vislumbra en los horizontes electorales de Hidalgo y es la posibilidad de ungir a un candidato que encabece el proyecto político de la 4T y no necesariamente defienda los colores o las siglas de un partido. «Los chapulines que brincaron» a Morena ya lo intuyen, por eso se desbordan en acusaciones y amenazas escondidas hacia alcaldes y diputados. Saben que el presidente de México tiene una cercana relación y confía en el gobernador Omar Fayad.

 

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