La libertad de enseñanza (I)

Lyzandro Herrera

Primera de dos partes. – La libertad de enseñanza es el de derecho que cada quien tiene de ser maestro de las materias que domine y también el derecho de reclutar discípulos o alumnos para transmitir conocimientos, estableciendo escuelas con los métodos y herramientas que considere mejores, ya sea solo o en asociación con otros hombres. La libertad de enseñanza en manos del poder solo sirve para crear individuos que sirven a la cúpula y al status quo; explota las masas utilizando la superstición, intolerancia y fanatismo. La libertad de enseñanza en manos de hombres libres lleva y conduce a la humanidad al progreso. En nuestro país existe la libertad de enseñanza pero para tener un valor de mercado, esto es, un certificado de autenticidad  se requiere que sea avalado por la autoridad gubernamental que en este caso es la SEP. Nosotros bien podemos abrir una escuela que enseñe las materias que dominemos o queramos impartir, pero, para que tengan una validez ante la sociedad, debe estar aprobada por el gobierno de la nación. Vemos pues, que el sistema educativo está regido por las pautas que el poder dicte: tanto los requisitos burocráticos, como los permisos y más importante aún, los planes de estudios. ¿Aquellos dueños de escuelas particulares, ven en estos recintos el bien común y desarrollo de sus alumnos? Me atrevo a afirmar que el interés es meramente comercial y es el dinero lo que motiva a la iniciativa privada a invertir en una escuela, en cualquier nivel. A diferencia de otros países, México está rezagado en cuanto a sistema educativo se refiere. En países como Japón, el sistema educativo está muy influenciado por su tradición y cultura. La sociedad nipona considera que el éxito no es consecuencia directa de las habilidades e inteligencia, si no que se consigue mediante el esfuerzo.