Tantas cosas

Andrés Torres Aguirre

En pocos días sucedieron tantas cosas terribles en Hidalgo que la atención de la opinión pública se desvío lejos de temas políticos.

Sin embargo, la cercanía de eventos determinantes en el calendario electoral del estado, dejan muy claro que la ruta trazada hacia el 5 de junio de 2022 avanza.

Las Vocales confirmaron hace varias semanas que los alcaldes priistas ya recibieron la instrucción para preparar la renovación de sus comités municipales y también a los delegados, todo con la clara intención de cerrarle el paso a la posibilidad de alguna traición o simulación «por aquello de las moscas prehistóricas».

El lunes solicitó licencia a su cargo como diputado local Alejandro Enciso. El joven priista se distinguió como un colaborador eficaz y leal al gobernador Omar Fayad desde hace mucho tiempo; su designación como diputado local plurinominal, tras un controversial proceso en tribunales, sorprendió a todos pero a solo dos semanas de rendir protesta nuevamente gana titulares en la prensa con una solicitud de licencia indefinida.

El paso de Enciso por la naciente LXV Legislatura, desde mi perspectiva, no es un asunto casual. Ya sea para que se dirija a una nueva responsabilidad en el organigrama político estatal, que retome sus tareas como secretario particular del gobernador o para darle paso a Roberto Rico, su suplente como diputado, lo ocurrido es parte de un plan, de un proyecto bien calculado.

Asegurar que el futuro de Alejandro Enciso va en tal o cuál dirección es más un intento de adivinación que verdaderamente un análisis serio.

Para ejemplificar la idea puedo recordar que hace muchos años, el PRI y el PAN en Hidalgo se disputaban las preferencias electorales en Pachuca y el entonces gobernador Jesús Murillo ordenó nombrar como presidente del Comité Municipal del PRI en Pachuca a Eugenio Imaz.

Imaz formaba parte del círculo más cercano al mandatario y su papel en el gabinete era preponderante, tanto, que sus desencuentros con Juan Manuel Sepúlveda, secretario de gobierno eran épicos y trascendían para hacer las delicias de los lectores de columnas y chismes políticos.

El nombramiento fue interpretado de muchas formas por la militancia priista que de aquel chismerío lo suponía todo, menos lo que de verdad sucedió.

Los que leyeron a su manera el cambio de estatus del poderoso político Eugenio Imaz fueron los integrantes del Comité Estatal del Partido Acción Nacional. Creyeron que los tricolores lo preparaban para la candidatura al ayuntamiento capitalino y trabajaron en consecuencia.

De inmediato se preparó una campaña para denostar a Imaz Gispert acusándolo de ser extranjero, ajeno al estado y a Pachuca pero llegada la hora de las definiciones, no fue él el candidato por lo que toda la estrategia panista rodó por  los suelos y ya sin tiempo ni recursos solo pudieron ver de lejos como perdían, otra vez, la elección por la capital.

Imaz solo fue dirigente municipal del PRI unos pocos meses, se reintegró al gabinete.

La anécdota sirve para recordarnos que las piezas del ajedrez político se mueven siempre pensando y preparando el próximo turno.

Quizás así debamos pensar en la reciente licencia solicitada por Alejandro Enciso.

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