Regla de oro 

ANDRÉS TORRES AGUIRRE

El registro de una planilla de unidad para renovar el Comité Directivo Estatal del PRI, acontecido ayer en Pachuca; el evento dejó un solo mensaje: Las cúpulas tricolores llegaron a un acuerdo y ya hay candidato a la gubernatura de Hidalgo.

Presentar una propuesta de «unidad» en la que están incluidos personajes pertenecientes a todas las corrientes internas fue la estrategia para dejar tranquilos, que no contentos, a los viejo liderazgos.

Julio Valera fue propuesto para continuar en la presidencia del partido y Jenny Márquez, diputada federal suplente, fue propuesta para la secretaría general. De esta forma, los dos principales aspirantes a la candidatura tricolor, Israel Félix y Carolina Viggiano, tienen «presencia» en lo más alto de la estructura del partido.

Ubicar nuevamente a Julio Valera Piedras en la presidencia del PRI Hidalgo, tiene otra lectura, desde mi punto de vista muy clara; quiere decir que será la misma veta del revolucionario la que predomine en la toma de decisiones porque hasta ahora, su líder, está satisfecho con los resultados.

Si alguna opinión «pesa» a la hora de definir candidaturas en la tradición más arraigada del priismo, es la del presidente o gobernador que se va. Es la última orden del que durante seis años fue todopoderoso, aunque no siempre puede hacer llegar a su preferido, pero al final es quien tiene la última palabra.

En 2004, supuestamente, había 12 perfiles en el PRI de Hidalgo con posibilidades de alcanzar la candidatura al gobierno. Manuel Ángel Núñez Soto terminaba su gestión y los punteros en esa carrera tricolor eran Miguel Osorio y Gerardo Sosa.

Durante semanas, los viejos líderes del tricolor encabezaron reuniones, concilios conferencias y eventos para, según ellos, determinar cuál era la mejor opción.

El tiempo para definir se agotaba y una tarde recibí una invitación para entrevistar «en exclusiva» al ex rector universitario. Sosa Castelán. Cuando estuve frente a él sin mayor preámbulo me dijo: «mañana voy a rendir protesta como el nuevo presidente del CDE del PRI». La declaración significaba que abandonaba la carrera por la candidatura.

Sorprendido le pregunté ¿Qué pasó?

«Ya hice todo lo que podría hacer para ser considerado el mejor candidato; tengo muchos años de militancia, he ocupado diversos cargos públicos, construí una estructura que alcanza los 84 municipios del estado, tengo enlaces en el partido a nivel nacional pero el gobernador Núñez Soto quiere que Miguel (Osorio Chong), sea su sucesor y ante la voluntad de él no hay nada más que hacer. Es el gobernador quien decide, él tiene la última palabra».

Al día siguiente, en el desaparecido diario Milenio Hidalgo, la cabeza principal en su portada, anunciaba el nombramiento en la dirigencia tricolor y dejaba claro que Miguel Osorio sería el ungido y al poco tiempo, gobernador.

Citó esta anécdota porque no hace mucho, el gobernador del estado de Hidalgo Omar Fayad, dijo (al finalizar un evento con mujeres hidalguenses), que en el partido tricolor se tomaban en cuenta todos los votos a la hora de decidir, pero había votos que contaban y otros que pesaban. 

El registro de ayer en el cuartel general del PRI fue un evento en donde los mensajes fueron claros. Quizás hay muchos priistas que no quieran aceptar la realidad porque sus intereses estén muy lejos de las opciones restantes, pero eso no quita que así sean las cosas.

¿Cuáles mensajes? 

UNIDAD. Que quiere decir: O se suman o se quedan fuera del proyecto por completo. 

LIDERAZGO. Que significa:  En el tema de la sucesión, hoy más que nunca, la última palabra la tiene el primer priista de Hidalgo.

 

Twitter: @bamtorre

@Vocales_Radio