Genialidad y arquitectura

LYZANDRO HERRERA

Primera de dos partes. ¿De verdad necesitas ser un genio en matemáticas para la arquitectura? Genio, en Geometría; Genio, apasionado del Humanismo; Genio, en el talento o habilidad de crear; Genio, en el respeto a todo lo que le rodea. Todas estas características y más, conforman un «Genio que no puede ser imitado por sus increíbles virtudes y su disciplina, por su pasión tan profunda que lo lleva a desear no hacer otra cosa y le da sentido a su existencia, muchas veces ignorando las cuestiones que para otros resultan básicas, como son las relaciones interpersonales, el cuidado del aspecto físico e incluso el éxito.» Estos Genios son llamados Arquitectos. Son difíciles de encontrar y no desestiman a las matemáticas. Evidencia de esto se refleja en: «El escudo o blasón símbolo de la Arquitectura que desde hace mucho, mucho tiempo vemos en Escuelas Universitarias, Colegios Profesionales y como en todo escudo, cada elemento que lo forma representa algo. El compás, la escuadra, el nivel y la plomada son símbolos de la geometría, la mesura, la planificación y la capacidad creativa que caracteriza a esta profesión, la del Arquitecto…” El escudo de los arquitectos «Suele citarse al heraldista Avilés para señalar que en este blasón no debe haber nada superfluo, que nada de lo representado debe de carecer de significado; y en él vemos: un emblema circular delimitado por una guirnalda de hojas, la mitad izquierda de roble y la mitad derecha de laurel, rematada por una corona, y, en el interior, un compás abierto sobre una rosa. La corona que ciñe la composición, en lo más alto, representa la superación, es el signo visible de un logro, en nuestro caso el aprendizaje de la arquitectura, y de su cumplimiento perfecto y definitivo. Ser coronado es signo de la dignidad y el honor que debe acompañar a la profesión de arquitecto, en cuyo propio ejercicio radica su principal recompensa.” (Agradezco a Yamila Caridad Rodríguez Gómez la realización de esta columna).