Presupuestos

ANDRÉS TORRES AGUIRRE

A partir de hoy, los aspirantes a candidatos por la gubernatura de Hidalgo presentarán sus solicitudes de registro y el 2 de abril la autoridad electoral dará a conocer, oficialmente, quienes serán los contendientes.

Las campañas se desarrollarán del 3 de abril al 3 de junio con un tope presupuestal de 47 millones 264 mil 541 pesos según los establecidos por el Instituto Estatal Electoral de Hidalgo (IEEH).

De acuerdo a el desarrollo del proceso previo al registro, serán tres los candidatos que se enfrenten en el mismo número de debates regionales y también serán los personajes cuya presencia ante el electorado, sea medida en las encuestas.

Con estos antecedentes, los hidalguenses transitaremos por dos meses de bombardeo publicitario que, como líneas arriba se dijo, tendrá que ceñirse a poco más de 47 millones de pesos.

Las campañas electorales comenzarán en plena crisis monetaria, con un país que apenas regresa a la actividad, tras dos años de parálisis ocasionada por la pandemia de covid-19 y que además de una estela de muerte dejó una enorme lista de deudas y promesas no cumplidas entre la sociedad.

Hidalgo no es ajeno a esta condición y llamaron la atención durante el periodo de definición en las candidaturas, comentarios de que enormes fortunas respaldaban a algunos aspirantes. Los chismes y rumores repetían una supuesta declaración en ese sentido: «El dinero no es problema», habría dicho un líder político a nivel nacional cuando se le informó de la precaria condición local.

Hace unos meses, un compañero de la prensa hidalguense dijo a quien esto escribe, que él sabía respecto a un aspirante a las candidaturas por el Gobierno de Hidalgo quien había dicho a sus cercanos, «tenemos dinero para comprarla billetazos«.

Para nadie es un secreto que en una elección tan importante como la de gobernador o gobernadora, intervienen intereses económicos (por decirlo así) de gama alta. El destino de empresas en todos los sectores, proyectos de infraestructura y de miles de familias que dependen del salario de empleados gubernamentales, está en juego cada seis años ya que aquellos que resulten triunfadores en las urnas podrán dirigir hacia donde quieran los flujos del presupuesto.

Un presidente municipal me comentó -hace menos de un mes- de acuerdo a sus cálculos más discretos; un candidato o candidata a la gubernatura de un estado como Hidalgo debía invertir entre 600 y 900 millones de pesos en diferentes aspectos (incluidos los gastos de campaña).

El cálculo se refería también a la apuesta económica que deben «jugarse» los aspirantes, previo a la determinación de cada instituto político. El posicionamiento previo, contratación de publicidad local, nacional y claro, las encuestas.

La explicación va más allá. Si un aspirante a candidato a gobernador no es conocido en todo su estado, deberá invertir más tiempo y dinero para posicionar su imagen, pero, si es muy conocido debe de ocuparse en que la opinión de la ciudadanía sea positiva lo cual también significa un gasto. 

El cálculo se eleva en términos de la actual condición económica de Hidalgo, según la fuente, la cifra podría llegar a mil 200 millones de pesos si el candidato o candidata «está a media tabla» y va más allá cuando asegura que desde su perspectiva, en el actual proceso electoral para renovar la gubernatura, no es descabellado que se inviertan hasta 2 mil millones de pesos para conseguir el triunfo.

Así que a todas las complejidades que representa ir a una elección hay que sumarle el presupuesto extra que claramente no debe ser reportado ni sancionado por el árbitro electoral.

Bajo este hipotético escenario, las piezas del rompecabezas se colocan para entender porque empresarios e inversionistas tienen presencia constante en Hidalgo; «circulan», se dejan ver y hasta hacen fila para «apostar» al futuro de los hidalguenses. 

-Esto último es sarcasmo para aquellos que no lo percibieron-

 

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