¿Se acuerdan de Caín y Abel?

Andrés Torres Aguirre

¿Quién iba a decir que hoy los exgobernadores de Coahuila, Humberto y Rubén Moreira, están más interesados en lo que sucede en Hidalgo que en su terruño? Increíblemente, los hermanos Moreira tienen intereses muy lejos de la fronteriza Coahuila y no escatiman en declaraciones, así como señalamientos de todo tipo, que abren espacio a especulaciones sobre diferentes intereses económicos y políticos.

En plenas campañas electorales para renovar la gubernatura de Hidalgo, Rubén Moreira apoya a su esposa Carolina Viggiano, candidata del PAN, PRD y PRI; mientras Humberto se declaró en favor de Julio Menchaca, aspirante de Morena, PT y Panalh.

Con la frase «la familia no se escoge», el menor de los Moreira dejó muy claro que, cuando se trata de política no hay parentesco; menos si está en juego la posibilidad de regresar al escenario nacional (por muy retirado que se diga de la política).

Ya se ve a la distancia, que el nuevo acomodo político-electoral de México se dirige a que Morena, el partido que usó Andrés Manuel López Obrador para llegar a la Presidencia y dirige para conseguir sus fines, gane cuatro o cinco de las seis gubernaturas en juego el próximo 5 de junio. Hidalgo, según los sondeos de opinión, sería la entidad en donde de forma más amplia se arrebatará al PRI la gubernatura.

De ser así, en las elecciones para renovar la gubernatura en el Estado de México (4 de junio de 2023) y bastión del priismo en México, tendrá en sus vecinos de la CDMX, Puebla, Hidalgo y Tlaxcala gobiernos emanados de Morena; que bien es cierto no tienen injerencia, sí «contaminan» electoralmente.

Humberto Moreira tiene enorme cercanía con el magisterio, al cual pertenece desde muy joven, luego fue expulsado el PRI, partido político al que perteneció, fue gobernador bajo sus siglas y hasta lo llego a presidir por un corto periodo.

Con los nuevos vientos que soplan en México, Humberto regresa de Europa y pronuncia halagos al Presidente López Obrador, remarca su resentimiento al PRI, algo que se puede traducir como una solicitud de empleo publicada en los medios nacionales, como le gusta al Jefe Político del país.

Rubén Moreira, actualmente es diputado federal y se especula que en breve, ante la eventual debacle electoral tricolor del próximo 5 de junio, pondrá en operación una campaña interna para presidir el PRI en sustitución de «Alito» Moreno.

Seguramente, Rubén Moreira desea llegar a esa instancia con Hidalgo como el estado en donde ganó la elección para su esposa y para sus intereses políticos.

Desde mi perspectiva, el enfrentamiento fraternal tiene como escenario Hidalgo, pero la meta es el control del Comité Ejecutivo Nacional de cara a un proceso mucho más importante en contexto electoral y político como es la renovación de la gubernatura en el Estado de México e inmediatamente después, la batalla por la Presidencia de México.

Increíble, pero en el actual proceso electoral del PRI en Hidalgo, apellidos como Rojo, Osorio, Olvera o Murillo no «pesan» menos aún, ordenan como en otros tiempos, hoy el priismo local depende de la operación que dirija Rubén Moreira y el día de la elección, los safaris corren por cuenta de su hermano Humberto. Increíble ¿No le parece?

 

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