Júbilo en Plaza Juárez  

Milton Cortés Gutiérrez

La era de la Cuarta Transformación llegó a Hidalgo y con ella, el júbilo del pueblo que se congregó este lunes en la Plaza Juárez de Pachuca, para atestiguar la toma de protesta de Julio Menchaca Salazar.

Insuficientes resultaron los cerca de 2 mil espacios, bajo la estructura metálica instalada en la Plaza Juárez, destinados para la sociedad civil, para recibir a colectivos, representantes del sector productivo, obrero, del campo, representantes de distintos municipios, entre otros y de manera general de quienes respondieron a la invitación abierta del hoy gobernador para presenciar la histórica transición del gobierno tras 93 años de hegemonía priista en el poder dentro de la entidad.

El naciente gobierno de transición insistió en que en el presente sexenio predominará la igualdad, la austeridad y no habrá distingo partidista.

Como Plaza Juárez fue dividida, para el evento, hubo molestia entre algunos simpatizantes que cuestionaron la división con vallas metálicas del recinto.

Muy alejados de los reflectores, sin tumultos y de manera ordenada morenistas y miembros de los partidos políticos que conformaron la coalición “Juntos hacemos historia” ocuparon las sillas dispuestas para el público en general.

En los linderos del recinto, muchos se detuvieron a comprar alimentos ofrecidos por un grupo de vendedores informales, acción que cercó la parte frontal del Parque de los Hombres Ilustres. 

En sus rostros y en su manifiesto, los simpatizantes del nuevo gobierno confiaron en que ahora sí habrá un cambio, un gobierno cercano a la gente que no dará paso a corruptelas y que escuchará a los más necesitados. “Al menos ésa es la expectativa”, afirmaron.

Contrario a lo que se esperaba y a pesar de los cortes a la circulación, el arribo de algunos simpatizantes abordo de autobuses o en caravanas de vehículos particulares no generó caos vehicular. No hubo problemas. 

Aun con ciertas inconformidades, la logística aplicada por parte de los estrategas del nuevo gobierno resultó.

Tras bambalinas y alejados de quienes contribuyeron a la transición gubernamental con su voto, poco a poco hicieron su arribo los invitados especiales, los que esperaban ser captados por las cámaras que darían muestra que los ojos de la política nacional se centrarían ayer en Hidalgo.

Luego del desfile de camionetas blindadas, de reciente modelo, ingresaron a políticos federales, estatales, senadores, diputados, representantes de distintas Iglesias, exgobernadores, deportistas que conformaron al grupo de selectos invitados especiales a la ceremonia.

A los ojos de algunos cuantos, por el acceso preferente desfilaron “las Sheimbaum”, “los Ebrard”, “los Delgado”, “los Mancera”. La plana mayor del “movimiento”.

Quienes insistieron en que los temas nacionales, de momento, quedaban de lado para dar todo el crédito a la llegada de la 4T a la entidad.

De forma más discreta, arribaron “los Olvera”, “los Núñez”, los de la política priista local, los otrora protagonistas de este tipo de eventos.

En el intercambio de saludos, figuras de la política estatal y federal coincidieron en que el sexenio debe ser productivo, en el que lo más importante será la estabilidad de un estado que optó por la alternancia.

Aun con las diferencias políticas, los comentarios entre los representantes de las primeras planas políticas fueron breves, pero cordiales.

La ceremonia de investidura del nuevo gobernador transcurrió sin sobresaltos, sin presencia de manifestantes que días antes amenazaron con dar la bienvenida y mostrar su descontento durante este importante día para Menchaca Salazar.

Ayer inició la transición gubernamental en Hidalgo la era en la que a todos les debe de ir mejor, al menos ese es uno de los objetivos más claros de los nuevos inquilinos de Palacio de Gobierno, según lo expresaron.