Las particularidades del Día Internacional de la Mujer II

Amira Corrales Peón

De hecho, una muestra más de que nuestras sociedades contemporáneas estaban inundadas de prejuicios, -esos mismos que años más tarde de la primera gran guerra habían sido uno de los causantes del genocidio europeo de supuestos seres humanos contra personas de todas las edades, en Alemania y Polonia, así como en Rusia, con Hitler y Stalin -, fue que en EEUU las mujeres afrodescendientes pudieron ejercer su derecho a la ciudadanía (Voting Rights Act)  hasta el año de 1965, cuando en México, las mujeres ya contaban con ese reconocimiento desde 10 años antes. Con semejantes antecedentes, podemos inferir que los prejuicios, estereotipos, odios, violencias y discriminaciones, siempre han tenido un fondo no sólo terriblemente racista, sino incluso, misógino y homofóbico. Las gigantescas aberraciones que se han llevado a cabo en la historia de la humanidad cuentan con esos rasgos, como por ejemplo la cacería de brujas, llevada a cabo por personajes de la Iglesia hacia mujeres que practicaran algún tipo de ciencia, botánica, alquimia, o sólo por ser seductoras, en la Edad Media. En la hoguera, fueron ejecutadas cruelmente más mujeres que hombres, con un sesgo fatalmente machista. En el esclavismo occidental, las mujeres africanas que fueron traficadas con fines de explotación humana no sólo eran propiedad del amo para las labores de las haciendas algodoneras o de servidumbre, sino también sus cuerpos y reproductividad. Muchas generaciones de mujeres nacieron siendo esclavas por su color de piel y tomadas como reproductoras de esclavos para los amos. Justamente las descendientes de esas mujeres fueron las últimas en obtener el derecho al voto en el país que las violentó durante tantos años, víctimas de una doble o triple discriminación: de raza, de género y de clase. Una fotografía muy similar ocurrió y sucede aún en México con respecto a nuestras mujeres indígenas, que también son discriminadas y violentadas por ser mujeres, oriundas y pobres. Por esos y muchos motivos más, el objetivo del Día Internacional de la Mujer no debe minimizarse, porque es bastante lo que falta por resarcir y avanzar en un mundo donde el discurso y la realidad no son coherentes.