Cuña del mismo palo

ANDRÉS TORRES AGUIRRE

En un municipio alejado de la capital hidalguense, hace un mes, el alcalde mandó llamar a sus dos principales colaboradores, una vez que se aseguró que nadie los viera o escuchara, les dijo: “tengan es poco, para que empiecen a operar”. 

Cada uno de los empleados recibió cinco mil pesos: uno dijo “esto no es ni lo que he gastado en gasolina para recorrer las comunidades y hablar con los líderes”. 

El otro vio los billetes y exclamó, “bueno, al menos ya nos tocó algo”.

A menos de un mes de concluir las campañas para renovar la gubernatura de Hidalgo, el proceso es, claramente, una lucha entre dos perfiles. Carolina Viggiano que representa al PAN, PRD y al PRI; frente a Julio Menchaca de Morena, PNAH y PT. 

Ambos, tienen estructuras, proyecto de gobierno y muchas similitudes de las que poco se habla o analiza. Son las diferencias entre Va Por Hidalgo y Juntos Haremos Historia las que se destacan, como parte de la estrategia electoral, con mucho éxito para la candidatura común.

Un cambio de fondo en las tradiciones de la burocracia, renovación en los conceptos básicos del servicio público y el despliegue de un proyecto de estado con una visión de izquierda mucho más democrática, es parte de la oferta electoral que, hasta hoy, tiene una excelente recepción de parte de la ciudadanía.

Pero la anécdota que abre esta entrega, intenta ejemplificar lo que sucede en la mayor parte de la sociedad en Hidalgo, al límite del proceso que, coinciden todos los especialistas en política, marcará un “antes y después” en la vida de nuestra entidad.

En una situación común de cada proceso electoral en Hidalgo, para un trabajador municipal, el recurso extra que recibe del alcalde no le satisface; ya sea porque ya gastó más en cumplir con responsabilidades de partido (no especificadas en su contrato escrito), porque considera que su trabajo no se valora, porque tiene una preferencia partidista distinta a la de su jefe o porque está seguro que el presidente se quedó con la mayor parte del dinero disponible para “operación”.

El otro empleado se resigna con el recurso, quizás porque no ha cumplido con ninguna labor de promoción electoral y simula que sí o porque simpatiza con un proyecto distinto y porque está seguro que el presidente municipal se quedó con la mayor parte de la tajada. Sin embargo, ambos servidores públicos aceptaron el dinero. Ahí, un factor que clarifica la condición de necesidad en nuestra población, condición que cada seis años no dicen que ya vamos a dejar atrás.

Que se reduzca la competencia electoral en nuestro estado a solo dos opciones, muestra a la ciudadanía escenarios simples como blanco y negro, alto o bajo, silencioso o estridente, pero, un asunto como renovar una administración equivalente a la de Hidalgo va mucho más allá de un “quítate tú para que me ponga yo”.

Esto lo sabía muy bien el alcalde que dio recursos a sus operadores para cumplir con sus líderes, pero él juega a la segura y también apuesta a la oposición ya que entregó “poquito” dinero a otros dos colaboradores para que operarán a favor del proyecto político opositor.

 

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