Año no electoral

Andrés Torres Aguirre

Los dirigentes partidistas del Partido Acción Nacional (PAN), del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), del Revolucionario Institucional (PRI); Claudia Lilia Luna, Marco Antonio Rico y Julio Valera intensificaron su presencia en los comités municipales donde representantes de sus organizaciones gobiernan. Los presidentes trabajan bajo la premisa de consolidar la unidad de cara a los procesos internos de selección de candidatos a las próximas elecciones locales.

Cada uno de los principales partidos en Hidalgo tiene una condición propia y en este año no electoral para Hidalgo, hay tiempo para hacer «ajustes».

En Acción Nacional y el Revolucionario Institucional la tarea de los dirigentes es parecida, abonar por la unidad a toda prueba, incluso si las mareas aliancistas los llevan a brindarle apoyo a una candidata o candidato surgido de otro partido.

Otro aspecto en el que las dirigencias hidalguenses del “blanquiazul” y del “tricolor” tienen coincidencia es en lo referente a una mejor relación con su respectivo Comité Ejecutivo Nacional. 

Julio Valera encontró la fórmula para transitar al frente del Comité Estatal del PRI y dejar atrás las agrias diferencias entre Omar Fayad y Carolina Viggiano, eso sí, con la evidente premisa de que «todo lo que huela» al exgobernador no tiene cabida.

Claudia Lilia Luna mantiene una relación más relajada con su dirigencia nacional pero a cambio debe apoyar la posición de «opositor férreo» a la 4 T, lo que cierra toda posibilidad de acuerdo político con el gobierno de Julio Menchaca.

Para el nuevo dirigente estatal de Morena, Marco Antonio Rico, la tarea no es sencilla pero, sin duda, dirigir el partido mejor posicionado y tener al gobernador con mayor aprobación de la historia, da confianza.

Marco Rico tiene mucha experiencia en la relación con integrantes de organizaciones campesinas, indígenas y simpatizantes de la izquierda radical. Una de sus principales tareas es generar acuerdos internos, confianza entre los aspirantes a cargos de elección popular que serán sometidos a encuestas como método de selección.

Hasta ahora, Morena en Hidalgo cuenta con enorme simpatía de la ciudadanía, pero mantienen su condición de «albergue político» y bajo esa condición altruista impulsa la división porque muchos fundadores se ofenden cuando un «advenedizo» es postulado a cargo públicos o de elección popular.

 

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